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sábado, 11 de febrero de 2012

2666: la novela como fosa común.

 Leer a Bolaño es como quedarte sin parpardear ante la inquietante imagen de la cuchilla diseccionando el ojo de "Un perro andaluz". Su obra es como un inmenso ojo que mira el mundo, un ojo cansado y agotado por el horror. La obra como fosa comun.

 Enorme puzzle caleidoscópico que nunca se completa ; personajes que nunca se encuentran y que siempre estan huyendo, la fuga sin fin, en una accion dispersa como el trigo que se espolvorea en la tierra; y con esa sensación de vacío que dejan siempre al final las obras de este genio.Un trigo infértil.


Leer 2666,  nos produce una excitacion desoladora y abrasadora, sordida y sin esperenza, biblica y faraonica, testamental y maravillosamente inconclusa.Lúcida, incesante, chorreante como un vaso de leche amarga que se desborda.Hipnótica y sin esperanza.Apocalíptica y desestructurada.

Como un cocktail agitado de aullidos de Ginsberg y un cuadro de Bacon.